miércoles, 29 de agosto de 2018

"Ley de Salud Mental. ¿ Cómo operar sobre su lógica generalista" - Agosto 2018

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"Ley de Salud Mental. ¿ Cómo operar sobre su lógica generalista"

(Texto a publicado en el diario La Opinión Austral, el día 29 de agosto de 2018)

Autor: Lic. Erica Boglione.


Miembro de la Delegación Río Gallegos del I.O.M.2 y de la A.B.A.P.


La sanción de la actual Ley Nacional de Salud Mental, N°26.657, se ha constituido en un hito legislativo en lo referente a la protección de los derechos de los usuarios de estos servicios de salud, ya que incorpora la dimensión central de respeto por los DD.HH. de las personas con padecimientos mentales y con el uso problemático de drogas legales e ilegales.
Con esto, Argentina se adecúa a los tratados y principios internacionales sobre la materia, e intenta organizar y establecer programas de Salud Mental para la población.  Pero cuando se intenta convertir la letra en acción, los programas que se elaboran se encuentran con algunas dificultades de aplicación. El psicoanalista Eric Laurent (1998) afirma que el problema de los Estados como el nuestro, es la situación de emergencia debido a las deudas. Por tanto, surge la preocupación de reducir los gastos en este sector, bajo el justificativo de que la productividad de las personas allí involucradas es sumamente escasa. En este intento de limitar sus gastos, el Estado intentará descartar ciertos tratamientos posibles que cuestan dinero, por lo que se cuestionan la durabilidad y eficacia de los mismos.
Guillermo Belaga (2018) expresa la necesidad de considerar “...el modo en el que el Discurso Universal de la Ciencia y Técnica y el mercado” inciden en el debate teórico, práctico y normativo de la Salud Mental, y, por lo tanto, revisar los conceptos impulsados por organismos internacionales encargados de las políticas sanitarias. Cuando dentro de nuestra ley de Salud Mental se habla de “evidencia científica”, “padecimiento mental”, plazos dentro del tratamiento, criterios terapéuticos, prácticas institucionales, etc.; el marco teórico que determina dicho debate no nos es indiferente, ya que revela un posicionamiento ético profesional, y las respectivas consecuencias para los sujetos.
Laurent, también afirma que en lo que concierne a la salud mental, “...el orden público está desplazado por el nuevo estatuto del amo. El nuevo amo está preocupado por las mediciones. Cada vez más los nuevos políticos se centran en la publicación de cifras, índices y sondeos (1995)”. Se refiere con esto, a la estandarización que caracteriza a la salud mental, a partir de la cual realiza diagnóstico, prevención y tratamiento de las enfermedades mentales. Con este criterio, las políticas reales a implementar por los Estados, se encuentran determinadas a partir de los enfoques estadísticos arrojados por los manuales DSM. En palabras del autor, “Ya no se trata más de asegurar la felicidad ni el bienestar social (Welfare), es necesario ahora limitarse a lo que tiene un efecto científicamente demostrado”, pero cuando se trata del bienestar, hay pocas cosas científicamente demostradas o comprobables. En este sentido, el psicoanálisis, no se guía por lo medible, lo contable; sino que adhiere a otro tipo de lógica en donde la reducción de esa satisfacción molesta causada por el síntoma, se obtiene de a una vez con cada paciente y a partir de la interpretación como herramienta.
Hay por un lado un Estado que elabora programas para la salud mental de la población, demarcado por la economía de época. Y está el campo jurídico, que legisla para todos por igual para garantizar su efectividad. Ambos se orientan por una lógica generalista, es así como deben actuar. A diferencia de esto, al psicoanálisis le interesa el caso individual, vale decir que se orienta por lo singular, en tanto es la ética del deseo inconsciente quien define la ética del psicoanálisis.
Pero, hay ciertos puntos en la ley mencionada en donde es posible introducirse para construir algo diferente. Tal como afirman López y Salomone (2016), la ley de Salud Mental hace lugar al criterio profesional, por ejemplo, conminando a realizar una lectura caso por caso, para determinar la práctica más conveniente para intervenir.
Sin realizar un análisis exhaustivo, mencionaré sólo el artículo 7° de la Ley en referencia a esto, donde establece que toda persona con padecimiento mental tiene: “Derecho a recibir tratamiento y a ser tratado con la alternativa terapéutica más conveniente, que menos restrinja sus derechos y libertades, promoviendo la integración familiar, laboral y comunitaria”. Como bien señalan dichas autoras, esto deja la responsabilidad del lado del analista, a la vez que le permite la autonomía de construcción del dispositivo analítico. La ley en este aspecto no se torna restrictiva en lo referido al accionar del profesional, dejando abierta la posibilidad de que pueda hacer su interpretación y ponderación de la norma, considerando la singularidad del caso en el que intervendrá. Para esto contará con la ley como guía y marco de resguardo tanto de su accionar como del derecho del paciente. Toda norma exige un acto de lectura que haga lugar a su interpretación y ponderación, pero también hay puntos en que la ley permite hacer lugar a la lectura de los casos de manera particular, debiendo el profesional tomar decisiones clínicas.
El psicoanálisis sabe bien que el universal siempre es fallido, y operará sobre esa falla desarticulando la heterogeneidad. Aquí, se tratará entonces, de que el analista ponga en juego su propia táctica.

Este, es el punto donde nos permitimos poner a trabajar nuestra práctica, estando advertidos que la misma se sostiene en la existencia de un real no programable, no posible de dialectizar por medio del discurso jurídico, ni capaz de ser medible o estandarizado como pretenden desde ciertos modelos sanitarios. Y en el caso singular con el que vayamos a trabajar, el psicoanálisis nos permite leer la presencia de este real y operar por medio de la palabra para conmoverlo, apelando a la invención particular que de su sufrimiento pueda hacer un sujeto. 



Referencias bibliográficas:
Belaga, G. 2018. Salud Mental, una totalidad fallida. Disponible en: http://www.eol.org.ar/biblioteca/lacancotidiano/LC042.pdf
Laurent, E. 1995. Revista Mental. Disponible en: http://www.ebp.org.br/enapol/09/es/textos/mental.pdf
Laurent, E. 2000 (1998). Psicoanálisis y Salud Mental. Tres Haches. Buenos Aires.
López, G. y Salomone, G. 2016. Ley de Salud Mental argentina y el psicoanálisis. Disponible en: http://ppct.caicyt.gov.ar/index.php/anuinv/article/view/9177/8774



Auspicia: Colegio de Psicólogos de la Provincia de Santa Cruz
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sábado, 18 de agosto de 2018

" ¿ A que lugar nos llevan los sueños ? " - Agosto 2018

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" ¿A que lugar nos llevan los sueños?"

(Texto a publicado en el diario La Opinión Austral,  18  Agosto de 2018)

Autor: Lic. Eduardo Blanco
 Miembro del IOM Rio Gallegos y de la ABAP.


El misterio de los sueños ha inquietado a la humanidad desde tiempos remotos. Diversas expresiones artísticas, culturales, filosóficas, literarias, investigaciones científicas, psicológicas, psicoanalíticas, se han interesado profundamente,  destacando el carácter de enigma que los sueños, que en sus distintas formas ha despertado un interés particular.
Desde el psicoanálisis, Freud se interesó desde un comienzo en los sueños; encontrando precisamente allí, una de las bases cruciales para entender el funcionamiento del inconsciente y las particularidades del método psicoanalítico.
Hasta ese momento, la ciencia no daba demasiada importancia al funcionamiento de los sueños. Para el ámbito científico, el sueño no era considerado un acto psíquico, sino que este era reducido a un mero fenómeno somático. De esta manera, gran parte de la ciencia, suponía que los sueños eran una producción absurda, originada en el estado de dormir. Momento en que se perderían las capacidades críticas del pensamiento, produciéndose contenidos disparatados y sin sentido.
Sin embargo, en las antípodas a esta concepción, han existido a lo largo de la historia un  modo profano de abordar los sueños. Esta tradición, presente en muchas culturas, suponía que los sueños tenían un sentido premonitorio, oculto y susceptible de ser develado.
Dentro de estas tradiciones, se podían diferenciar dos métodos. El método simbólico y el método del descifrado. El primero consistía en cambiar un contenido por otro, tomando el sueño en su totalidad, sustituyéndolo por otro contenido; pero este método no resulta confiable, ya que cae en la ambigüedad y depende siempre del ingenio y la intuición del interpretante.
El método del descifrado tiene a su vez dos versiones; una traduce el sueño por partes según una clave fija y arbitraria, lo cual la destina al fracaso, debido a que consiste en una lectura parcial y descontextualizada del sueño.
La ultima versión, consiste en tomar al sueño signo por signo, teniendo en cuenta la particularidad y las circunstancias en las que el soñante lo enuncia.
Esta ultima versión, es la que le interesará a Freud. A partir de sus investigaciones, descubre que los procesos presentes en el trabajo del sueño, le permitirán el acceso al dinamismo del inconsciente; pudiendo descubrir allí sus leyes particulares, tales como la atemporalidad, la ausencia de contradicción, figurabilidad, condensaciones y desplazamientos de sentidos, recuerdos y olvidos (entre otros).
Freud analiza detenidamente los elementos del sueño y la asociación entre los mismos, a partir del contenido manifestado por el soñante.
Sin embargo, uno de los descubrimientos más importantes en el trabajo del sueño, consiste en la presencia de un límite a la interpretación. Es decir aquellas lagunas, intervalos, ausencias, en donde el soñante no encuentra lugar para más interpretaciones. Limite en el cual el soñante se encuentra en la escena construida del sueño, frente a algo que le resulta extraño y ajeno. Estas experiencias subjetivas tienen como rasgo distintivo el efecto de sorpresa, propia de los efectos del inconsciente. Recordemos que el estilo del inconsciente es un estilo de irrupción sin explicación.
El inconsciente a veces entra por una  puerta que no reconocemos,  puertas por las que ingresa lo no esperado. Freud llamó a estas instancias, “ombligo del sueño”; este constituye aquellos límites a los que no se puede acceder por medio de la interpretación.
En los sueños, pueden figurarse  escenas, en las que el soñante suele inquietarse, escenas que suelen dejarlo indefenso, en donde todos los sentidos posibles y los elementos conocidos en el sueño, no logran significar y escapan a la interpretación.   Estas escenas (paradójicas del sueño),  y el lugar del soñante en ellas  son  las que orientarán la investigación psicoanalítica, caso por caso, cada una en su singularidad.
La presencia de los sueños en un psicoanálisis, implica ubicar el sueño dentro de la experiencia subjetiva del soñante. De esta manera el sueño se presenta como algo a descifrar, pero con ciertos defectos en su significación.
La labor del analista no será la de completar un sentido, otorgando significados arbitrarios al sueño,  sino que su función consiste en poner a trabajar al soñante, en su propia escena, escena que muchas veces lo inquieta y lo lleva a lugares desconocidos.
Estas experiencias del soñar han inspirado a gran parte de la literatura, como a tantas otras expresiones artísticas…
Algunas palabras de Jorge Luis Borges, hace unos años nos invitaban…
“de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra”
“y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?”
(Fragmento del poema “El sueño”. Jorge Luis Borges, 1964).


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jueves, 16 de agosto de 2018

Arkangel, cuando el control comienza deja de ser un factor de tranquilidad. Agosto 2018

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"Arkangel, cuando el control comienza deja de ser un factor de tranquilidad.""

(Texto a publicado en el diario La Opinión Austral,  Agosto de 2018)

Autor: Lic. Rodolfo Marcelo Pallero y Lic. Susana Rebuffo
 Miembros del IOM Rio Gallegos y de la ABAP.



El día viernes 28 de junio en La Biblioteca de la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia, se llevó a cabo un cine debate  organizado por La Asociación de la Biblioteca Austral de Psicoanálisis. El tema elegido se fundó como espacio de reflexión sobre los eventuales  impactos  derivados del uso de  las tecnologías actuales.  Para la ocasión se proyectó  un capítulo de la serie Black Mirror,  Arkangel.

Arkangel es el nombre de una empresa tecnológica creadora de un microchip,  cuya finalidad al implantarlo en los niños, permiten una serie de mecanismos de control para salvaguardar su integridad. Mediante una Tablet, objeto garante del bienestar, los padres monitorean los distintos valores fisiológicos y hematológicos de los chicos, así como  la ubicación geográfica. Al mismo tiempo este gadget, los hace dueños de  las  audio-imagines de lo que los niños experimentan, ya sea en simultaneo o mediante la reproducción de esas vivencias cuando los progenitores lo decidan. Otra particularidad del chip, es la posibilidad de censura mediante el pixelado de imágenes en  circunstancias que pudieren modificar el arousal del niño devenidas de imágenes violentas o cualquiera otra experiencia generadora de stress.
Luego de la proyección del capítulo se generó el debate donde los participantes volcaron observaciones, opiniones e inquietudes sobre los usos y resultados de estas prácticas, de un control artificial.
Primeramente y de manera generalizada, se han escuchado mea culpa de los allí presente por la propia incapacidad de procesar los miedos sobre el destino de sus hijos. Así, abundaron ejemplos sobre  que este sentimiento ha llevado  pegarse al teléfono móvil con el que además se han servido  compulsivamente de las aplicaciones en los  celulares de sus chicos. Al momento de hacer foco en el film han expresado en tono confeso lo invasivo que resulta tal procedimiento, pues convierten a sus propios hijos en  objetos observables, aun a costa de su propia privacidad, y no necesariamente bajo su consentimiento.
Sarah, la niña sometida a Arkangel, en su primera infancia se encuentra artificialmente imposibilitada de vivenciar y compartir gran parte de las experiencias del grupo de pertenencia. Las consecuencias de censurar   situaciones cotidianas hacen que la niña no madure acorde a su edad, al compás del grupo, quedando desplazada, incomprendida desconectada de sus pares. Su madre, no percatada de este aislamiento, por contrario,  vive tranquila husmeando a través del dispositivo  cada vez que siente la necesidad de chequear a su niña.
Es así, que un día ve a Sarah lastimarse cruelmente sus dedos con la filosa punta de un lápiz por curiosidad de ver cómo es la sangre. A raíz de este evento, Sarah es atendida por un psicólogo indicándole a Marie(la madre) terminar con el uso del dispositivo,  causante de perjuicio.
Sarah da muestras de que jamás ha logrado comunicarse adecuadamente con sus pares ni con su mamá desde aquella autoflagelación en la niñez como tampoco en su adolescencia:  falta de cuidados contraceptivos, consumo de drogas, agresión física feroz contra su madre y, por último, huida del hogar. Todo aquello de lo que se la quiso proteger acomete contra la madre en lo real de la situación final.
En la sala, el público concluye que es a causa del entrometimiento y humillación que le provocan el hecho de ser espiada, manipulada en el más amplio de los sentidos que Sarah, cargada de violencia se manifiesta de manera inadecuada como consecuencia de la censura absurda ejecutada por Arkangel.
Marie ha depositado toda la confianza en un Ángel de la Guarda. Un dispositivo que expele iatrogenia. El desencadenante es dramático. Sarah golpea a la madre con la Tablet. Huye. Está incapacitada para evaluar las consecuencias de sus actos; sus vivencias no sufren elaboraciones psíquicas, sino censuras determinadas a partir de mediciones de cortisol.
La tecnología (aún) no remplaza a la psiquis humana, siendo que la primera  quiere hacer una transcripción de las emociones en algoritmos identificados debido a bajas o altas de neurotransmisores. Las homologaciones de procesos biológicos a psíquicos, es un reduccionismo que produce distorsiones insalvables.
El lugar de la comunicación queda vacío, no hay una vuelta, hay solo una ida. Sobrevienen los datos biológicos y la imagen, se desacredita al sujeto, al niño. Se pondera un control de lo imaginario por sobre lo real de las vivencias necesarias de los sujetos. Donde la diferencia de y la experimentación de las propias formas de afrontar una realidad por parte de ellos queda manipulada por la tecnología.
En una actualidad donde en el día a día se crean nuevos gadget y tecnologías que enmarcan el desarrollo de los sujetos, en todas las franjas etarias, en un momento histórico en el cual encontramos en nuestro bolsillo la respuesta a todas las dudas, sería interesante pensar si el control que se tiene (o se cree tener) sobre nuestras vidas, no es un seudo control sobre ella.
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miércoles, 18 de julio de 2018

"La Escuela: ¿Espacio que Posibilita?" - Julio 2018

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"LA ESCUELA: ¿ESPACIO QUE POSIBILITA?"

(Texto a publicado en el diario La Opinión Austral, el día 18 de julio de 2018)

Autor: Psp. Sandra Guiguet; Lic. Araceli Navarro.
Miembros de la Delegación Río Gallegos del I.O.M.2 y de la A.B.A.P.


La escuela enfrenta hoy uno de sus más grandes desafíos: reinventarse frente a las nuevas demandas culturales en un mundo del conocimiento que avanza y se modifica permanentemente. Toda reflexión acerca de la educación no debe olvidar, en primer lugar que se trata de un proyecto social y político, que surge y se desarrolla en un momento histórico determinado.
Los espacios sociales, los discursos y prácticas que allí se construyen, tienen un correlato en las subjetividades ¿Cuáles son aquellas prácticas y discursos que las escuelas están posibilitando para los niños y jóvenes que se muestran en dificultades para aprender en ellas, que parecen no poder incluirse en sus marcos y propuestas?
El riesgo que se observa, dado el carácter inconcluso de nuestra modernidad (Habermas 1998), es que este desplome, conduzca a los educadores a posturas más conservadoras, a refugiarse en lo conocido, en la escuela “tal como fue”, en busca de un lugar imaginario de certeza y seguridad.
La modernidad es, por tanto, un momento en la historia en donde el conocimiento teórico y el conocimiento experto se retroalimentan en la sociedad para transformarla. Dentro de esta compleja maraña social lo moderno parece no querer dejar sus vínculos con el pasado. El pasado marca, en consecuencia, un devenir cuyo continuum va configurando lo moderno desde adentro, pero también supone la existencia de un mundo exterior.
Por tanto, nunca hay un proceso completo pues lo nuevo se va reconstruyendo desde diversas formas, dependiendo de los tiempos. Así, dentro de este contexto, pareciera que el mundo actual se compone de múltiples variaciones de la modernidad, resultantes de los infinitos vínculos que fluyen de lo nuevo, lo antiguo o tradicional y lo devenido o por devenir.  
Alicia Fernández (1996) habla del poder de la “queja-lamento”, que sería el “lubricante de la máquina inhibidora del pensamiento”. Ese lamento impotente confirma y reproduce un lugar de dependencia:
La trampa consiste en la creencia equivocada de que se está usando el juicio crítico, de que se está pensando o analizando una situación, cuando solo se la está convalidando. El juicio crítico, el pensar, implican necesariamente una transformación en el mundo interno que, según como se vuelva operativo, puede gestar una transformación mayor o menor en el mundo externo. La queja, por el contrario inmoviliza.
Para dar lugar al llamado juicio crítico hay que abrir el espacio a la pregunta, digo que ese terreno fértil a las preguntas se puede encontrar desactivando el aburrimiento y la queja, este trabajo sólo puede hacerse simultáneamente con otro, que consiste en aprender y valorar el delicioso y peligroso gusto de la duda, corriendo el riesgo de salir de la certeza y sabiéndonos poseedores de la máquina deseante-imaginativa-pensante que también permite seleccionar y elegir.
La escuela hoy nos marca la necesidad de crear nuevos formatos, de generar andamios para alumnos que parecen no poder acomodarse a sus demandas ¿Cómo acompañar y sostener? ¿Cómo trabajar para no “excluir” a aquellos que no siguen “naturalmente” el ritmo escolar?
Esto nos remite a la cuestión del saber como el placer, el deseo, la pasión y otros ausentes en los discursos en las prácticas en las escuelas. Muchas veces nos preguntamos cómo despertar el deseo de saber en los alumnos. Pero ¿Existe en nosotros este deseo, con el entusiasmo y pasión que lo anima?
El conocimiento no es un bien que se distribuye sino que se construye conjuntamente, la pasión por aprender y conocer también se construye en la propia participación en escenarios de enseñanza.
Aprender en la escuela supone a alguien que enseña y un espacio colectivo. Allí el docente es un eslabón en la cadena del saber que se transmite de una generación a otra. Una de sus tareas es inventar la manera de “poner en escena” las ideas a explicitar, en cuyo seno no todos aprenden igual, del mismo modo, en los mismos tiempos.
Es así que olvidamos ejercer en la práctica lo que queremos enseñar como teoría: que todo deseo de aprender empieza en una falta. Que la formación no presenta dificultades a causa de las supuestas falencias de los alumnos frente a nuestras expectativas, sino que la formación es, en sí misma, conflicto. Un imposible lógico y una tarea imposible, ya que se trata precisamente de rodear un vacío: el de la imposibilidad de saber todo (Miller, 1994) se trata de asumir un imposible: la imposibilidad de enseñar todo: “gobernar todo, psicoanalizar todo… existe siempre un resto que no se puede cubrir. El objeto no puede tomarse todo” (Salvarezza, 2001)
Ello marca la necesidad para el profesional, de trabajar conjuntamente con todos aquellos que participan de los aprendizajes escolares y de contemplar a la situación de aprendizaje como unidad de análisis.
Por momentos el discurso escolar, probablemente como efecto de sus propósitos originarios de homogeneidad, encarna el objetivo deliberado de borrar o compensar las diferencias. Tal vez porque sostener las diferencias e incluir al excluido no se consigue sin malestar y esfuerzo. Se trata de un malestar que convoca a un trabajo en conjunto que lleva a preguntar (nos).
Alumnos que sufren, que no lo pasan bien en la escuela, que nos piden flexibilizar condiciones y contemplar situaciones. Intervenciones que procuren analizar las necesidades de sujetos con sus historias y particularidades, en el marco de un escenario que guarda su propia historia y su especificidad y que abran el espacio para la construcción y circulación de conocimientos. Una mirada que vaya más allá de considerar la dificultad de quien aprende, y devolver al otro “excluido” sus posibilidades como aprendiz.
No significa que la escuela desconozca las diferencias entre los alumnos el tema es el modo en que dichas diferencias son interpretadas. Bajo los parámetros rígidos y polarizados de normalidad-anormalidad que se utilizan para juzgar las acciones y los desempeños de los sujetos, cualquier diferencia se interpreta como déficit, retraso o desvío en el desarrollo subjetivo.
Por su parte el docente aparece interferido por múltiples condicionamientos objetivos que determinan su subjetividad y la construcción de su identidad. Sin dejar de considerar las determinaciones externas, que justamente están en la base de esta construcción. Trabajar sobre ellos implica la posibilidad de elaborar una postura subjetiva que permita posicionarse de manera diferente para actuar sobre ello, esto significa enfrentarse a la propia posición subjetiva frente al saber y al compromiso con la realidad considerando al sujeto que se educa.

El desafío, en tanto profesionales inmersos en la escuela, es el trabajar con otros para alejarnos de la mirada del déficit propio del modelo médico hegemónico, y pensar a la escuela como marco posibilitador, esto es, construir nuestras prácticas también como posibilitadoras. 



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miércoles, 27 de junio de 2018

"¿Cómo viven los jóvenes en las redes sociales?" - Junio 2018

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"¿Cómo viven los jóvenes en las redes sociales?"

(Texto a publicado en el diario La Opinión Austral, el día 27 de Junio de 2018)



Autor: Lics. Mariana Filippo  y Natalia Pelizzetti.

Miembros de la Delegación Río Gallegos del I.O.M.2 y de la A.B.A.P. Integrante del equipo de la Dirección Provincial de Salud Ocupacional 

La pregunta que titula esta  nota, tiene que ver con el interés de un grupo de psicoanalistas de la ciudad, reunidos en la Asociación de la Biblioteca Austral de Psicoanálisis (ABAP), de conocer  acerca de los usos de las redes sociales por parte de los jóvenes. Y por eso nos propusimos dialogar directamente con ellos para que nos enseñen de primera mano, cómo viven las redes sociales. 
Así fue que decidimos convocar a jóvenes de diversos colegios secundarios de la ciudad, docentes y padres, con quienes tuvimos la gratísima oportunidad de encontrarnos en la XXIV  Feria del Libro de Santa Cruz el lunes 18 de junio pasado.
El debate fue motorizado por la proyección del capítulo 8, primera temporada, de la serie Merli. 

Un caso especial
Para quien no conoce la serie, Merli, es un profesor de filosofía catalán que se desempeña en la ciudad de Barcelona. La misma comienza con que Merli se queda sin trabajo, no sólo tendrá que volver a vivir con su madre sino que deberá hacerse cargo de su hijo entrado en la adolescencia con quien no ha tenido una relación tan asidua. Y oh casualidad! cuando consigue trabajo será en la misma escuela a la que asiste su hijo y ¡será su profesor! 

La sociedad del espectáculo
El capítulo elegido para el debate lleva el nombre de un filósofo, escritor y cineasta francés, Guy Debord (1931-1994), quien sostiene que el espectáculo es una característica esencial de la sociedad contemporánea. Así también -consonante con nuestro tema de hoy-  la relación entre las personas estaría mediatizada por imágenes.
Justamente, en este capítulo, una de las alumnas protagonistas, queda enteramente expuesta y devastada cuando se viraliza entre sus compañeros de clase un video íntimo.

Debate en la Feria del Libro
Al finalizar la proyección del capítulo entregamos unas preguntas para someter a la discusión:
Con las redes sociales 
- ¿De qué modo son promovidos y obstaculizados los vínculos?
- ¿Qué lugar tiene la intimidad? ¿Qué es vivido como público o privado?
- ¿Cómo se reparte la responsabilidad en las publicaciones indeseadas?
  
Enseñanzas 
Durante el acalorado debate a sala llena, donde participaron jóvenes de los colegios Fátima, Ladvocat, Nro. 16 Coseba, Nro. 25, Nro. 10 y otros, surgieron aspectos sobre temas muy interesantes y criteriosos. 
A la hora de posicionarse cada uno de los personajes de la serie con respecto a lo que hicieron con ese mensaje, ya sea enviarlo o no, pudieron dar cuenta de su respuesta. La mayoría lo reenvió a otros, por lo que se pudo apreciar el poder de la masa “y en pocos casos, no hacerlo por propia determinación.
Entre los estudiantes presentes en la sala, había fundamentadas posiciones opuestas respecto de la responsabilidad: La protagonista era responsable de haber expuesto su intimidad o era una víctima de la traición del ex novio.
También pudieron advertir la diferencia que significa si esto le pasa a un varón o a una mujer. Si un varón retransmite un video de estas características alimenta su narcisismo, se presenta como un ganador, mientras que una chica queda degradada por un hecho así. 
Ante esto, los alumnos presentes, pedían que la familia y la escuela asumieran la responsabilidad de prevenir estas situaciones que evidencian la falta de capacidad de muchos adultos para hablar de la sexualidad o del uso responsable de las redes sociales. A lo cual también se respondió que no todo puede ser prevenido ya que el uso de dichas tecnologías crea nuevos problemas para los que todavía habrá que inventar soluciones.
No obstante, quedó claro que el uso de las redes no es privativo de los jóvenes ya que los adultos también están capturados por la pantalla, lo cual impide hablar o mirarse a los ojos, están “ausentes”.
Los presentes pudieron manifestar los diversos usos que se les puede dar a las redes sociales. Para algunos, son parte de la vida y tienen la sensación de no poder vivir sin ellas. También advierten que se pierden muchos momentos de la vida no virtual. Para otros,son modos de comunicación que les permite encontrarse virtualmente o realmente. Así mismo, espacio de desencuentros. 

Desafíos

Los miembros de la ABAP fuimos gratamente sorprendidos por la viva y juiciosa participación de los jóvenes en el animado diálogo mantenido. Pudimos corroborar que si bien ellos han nacido en la era digital, cuentan con numerosas herramientas para desenvolverse en los espacios no virtuales tales como este encuentro. Y aunque los jóvenes están en un momento de transición de desasimiento de los lazos parentales reclaman a los cuatro vientos que conozcamos sus intereses y nos ocupemos del desafío de promover la creación de espacios recreativos y formativos.

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“Manifestaciones de angustia y su incidencia en el ámbito laboral. ¿Cómo localizar al sujeto?”. Junio 2018

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"Manifestaciones de angustia y su incidencia en el ámbito laboral. ¿Cómo localizar al sujeto?"

(Texto a publicado en el diario La Opinión Austral, el día 13 de Junio de 2018)



Autor: Lic. Rocío Cabrera
Miembro de la Delegación Río Gallegos del I.O.M.2 y de la A.B.A.P. Integrante del equipo de la Dirección Provincial de Salud Ocupacional 

En la actualidad podemos pensar en múltiples modos de manifestación de la angustia. Considerando sus particularidades en cuanto a su presentación fenomenológica, se hacen intentos por atraparla o clasificarla en diferentes categorías o catálogos diagnósticos.
Dichas manifestaciones, también intentan ser medidas por medio de escalas, en cuanto al nivel en que interfiere o afecta el “desempeño o actividad global“ del sujeto en cuestión.
En la clínica, es muy frecuente que algún episodio de angustia precipite una consulta. Pero también en otros ámbitos nos encontramos con un número llamativo de diagnósticos relacionados a dichas manifestaciones, como es en el ámbito laboral.
Sin contar con datos oficiales, es mayormente conocido el alto porcentaje de licencias médicas psiquiátricas y psicológicas, por parte de los trabajadores que desarrollan su labor  en  diferentes instituciones de la comunidad.
Ante este panorama, surge un interrogante: ¿Qué puede decir o aportar el psicoanálisis frente a esto?

Freud proponía como objetivos de la cura, poder volver a amar y a trabajar. “Reestablecer su capacidad de rendimiento y de goce” nos diría en su texto de 1904 “el método psicoanalítico de Freud”.

“Palpitaciones, sudor frío, escalofríos, temblores, mareo, ahogo, nudo en el estómago, sensación de locura, de muerte inminente… Son los signos más visibles del cuadro clínico denominado trastorno de ansiedad, en cuya clasificación encontramos desde el panic attack, pasando por el stress, hasta las fobias más diversas. Se ha convertido hoy en uno de los diagnósticos más comunes, asociado muchas veces al de depresión, hasta el punto que ha merecido el título de la epidemia silenciosa del siglo XXI. Tal como nos recuerdan los gestores de la salud, es hoy una de las causas más frecuentes de baja laboral. Frente a su avance, tan sutil como imparable, se ha ido desplegando un amplio arsenal terapéutico: psicoterapias de diversas orientaciones, con técnicas de sugestión, ejercicios de relajación y de respiración, de confrontación y exposición repetida al objeto temido… Todo ello acompañado de la oportuna medicación con ansiolíticos, cuyo consumo ha aumentado en las últimas décadas de modo exponencial. Resultado: si bien se consiguen por una parte algunos efectos terapéuticos, pasajeros con demasiada frecuencia, por la otra la epidemia sigue avanzando de manera impasible, desplazándose de un signo a otro, como un alien que siempre sabe esconderse en algún lado de la nave vital del sujeto para reaparecer, poco después, allí donde menos se lo esperaba.” (Miquel Bassols, 2012)
En la época actual, los imperativos del discurso capitalista y el neoliberalismo, donde se intenta taponar toda falta, “la falta de la falta”, genera diferentes efectos en los sujetos. Entre otras cosas, podemos mencionar el goce narcisista en la búsqueda de satisfacción inmediata y el espejismo de la intención de completud, que empujan al sujeto en una búsqueda compulsiva de objetos que intentan colmar la falta estructural. Taponando así, la posibilidad de interrogarse y de posibilitar un espacio a la invención propia.
“La caída de los ideales en la contemporaneidad produce muchos efectos. Así como el enaltecimiento de los ideales también provocaba efectos segregacionistas, porque en ese caso se recortaban aquellos que eran los que tenían relación respecto a un ideal con quienes no la tenían con ese ideal. En la actualidad, hay una caída de los ideales que produce, como dijo Freud, angustia, pánico, violencia y los hombres actúan sin ninguna consideración ni miramiento por el prójimo, buscando sólo su propio modo de satisfacción. No le importa nada del otro. Esto lo dijo Freud en El malestar en la cultura”. (Delgado Osvaldo, 2018).
Frente a la caída de ciertos ideales, y la crisis de referencias en la complejidad institucional, ¿Qué posibilidades tiene el sujeto de no quedar aislado en su malestar?. Resulta importante aquí pensar la posibilidad de encontrarse con su modo particular y fundamental de lazo social que es el trabajo.

¿Es  posible vivir sin malestar? ¿Se puede ofrecer una cura generalizada al sujeto que padece de manifestaciones de angustia? ¿Qué lugar ocupa el trabajo en la vida de los sujetos?
El psicoanálisis, a diferencia de otras disciplinas o prácticas actuales, propone que sea el sujeto quien pueda elaborar una posible respuesta. Una respuesta que tenga el lugar de una invención propia. Evitando adherir de un modo acrítico, a recetas o respuestas establecidas en cuanto a pautas a cumplir, que intenten enseñar un modo de vivir o de superar el sufrimiento, a modo de amos modernos que indican el camino a seguir. Ante el empuje actual a lo inmediato, no parece fácil dar lugar a un espacio y a un  tiempo que permitan interrogarse sobre lo más íntimo.
En psicoanálisis, considerando la particularidad de cada sujeto, se busca un saber hacer con el propio goce. Como saldo de la experiencia analítica, el sujeto, podrá interrogarse y quizás hacer menos sufrientes sus modos de amar y de trabajar.
Partiendo de un pensamiento crítico y de ciertas consideraciones sobre los avatares de la época actual, no podemos dejar de preguntarnos sobre las coordenadas que nos permitan localizar al sujeto, tanto en su contexto inmediato como en las manifestaciones de su malestar y su deseo, que siempre es el deseo del Otro. Evitar un cierre, frente a una categorización homogeneizante de su sintomatología, a la posibilidad de interrogarse sobre dichas manifestaciones de angustia que lo aquejan. Considerando a ésta, como un afecto que no miente y que siempre es índice de algo que tiene que ver con la singularidad de ese sujeto que la padece.

Bibliografía:
-Freud,S.” El método psicoanalítico de Freud”.1904. Ed. Amorrortu.
-Bassols Miquel.” El silencio de la angustia”. Dossier “La epidemia silenciosa”. Noviembre de 2012.
-Delgado, Osvaldo y Fridman, Pablo. “Las prácticas estructurales de la segregación.El otro hostil”. 18 de enero de 2018. Página 12.


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