miércoles, 26 de diciembre de 2018

"El sentido olvidado de algunos ritos navideños" - Diciembre 2018




I N S T I T U T O   O S C A R   M A S O T T A 2
D e l e g a c i ó n   R í o   G a l l e g o s


"El sentido olvidado de algunos ritos navideños"

(Texto a publicado en el diario La Opinión Austral, diciembre de 2018)



Lic. Mariana Filippo, Analista miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y EOL. Miembro directivo ABAP y IOM2. Prof. Adj. UNPA UARG

¿A qué se debe que en estos días de festejos de la Navidad los adultos nos veamos compelidos a hacer regalos a los niños? O bien, refiere Claude Lévi Strauss,”¿De dónde viene la idea de que los niños tienen derecho a exigir regalos, que se imponen obligadamente a los adultos y éstos se ven empujados a crear un ritual y mitología tan complicados para contenerlos y limitarlos?” En su texto, Papá Noel en la pira (1952) el antropólogo Levi Strauss se propone desandar los resortes de esta costumbre que tiene ocupados a tantísimas familias cuando se avecinan estos festejos. Cuestión que habitualmente atribuimos al empuje al consumismo de nuestra época, que sin duda, influye en su tendencia acrecentada, pero no lo explica cabalmente.                                                                                                        El autor, halla motivación para escribir este texto en ocasión de una fuerte reacción de parte del clérigo francés contra la figura de Papá Noel, en la posguerra, año 1951. El argumento de la ofensiva era que carecía de un sentido religioso, lo cual implicaba educar a los niños en la mentira  y sólo respondía a fines comerciales. En esta acusación, Estados Unidos era considerado gran responsable de que las fiestas navideñas olvidaran el sentido religioso cristiano imponiendo sus fines capitalistas. El reclamo cristiano llegó a tal punto que en la catedral de Dijon, ciudad francesa, un muñeco de PN fue quemado delante de cientos niños huérfanos. Con todo esto, la atracción que despierta la creencia en PN no fue derribada por la Iglesia. Esta arraigada creencia, sin embargo no explica qué llevo a los adultos a inventar tal mito.
Así también, el autor detecta que la extensión de este mito no se limita a la influencia de Estados Unidos e intenta demostrar de qué manera el desarrollo moderno de la Navidad se arma de piezas arcaicas de una celebración que nunca ha sido olvidada. Durante siglos, tanto como en nuestros días, fue el momento de fiestas familiares. Refiere: “Estamos en presencia de un ritual cuya importancia ha ido variando a lo largo de la historia, con apogeos y ocasos. La forma (norte)americana es solamente el más moderno de estos avatares”.  Describe a PN de la siguiente manera: es un ser sobrenatural, inmutable, que tiene una función exclusiva y retorna periódicamente, pertenece a la familia de las divinidades, es objeto de culto y ruegos por parte de niños en ciertos momentos del año, recompensa a los buenos y castiga a los malos. Es la divinidad de una franja de edad de la sociedad (mientras se mantiene su creencia) y se diferencia en que ya los adultos no creen en él pero se ocupan de sostenerlo frente a los niños.
Lévi Strauss permite situar a éste como parte de los ritos de pasaje, ya que expresa un estatus diferencial entre niños pequeños por un lado y   adolescentes y adultos por el otro. A la vez, recuerda que en las sociedades humanas los mitos y ritos de iniciación y pasaje  tienen la función de mantener el orden y obediencia de los menores. Es decir, habría una utilidad de este mito en exhortar a los niños a que se porten bien todo el año y se reduciría a un corto tiempo su posibilidad de pedir regalos.
Aún así, con estos rodeos, el antropólogo encuentra algo más que explica porqué esta figura y mito calan tan hondo en las relaciones estructurales de ciertas sociedades.  La similitud entre PN y los rituales de aborígenes del sudoeste norteamericano, ayuda a explicar esto. En estas tribus, los adultos se disfrazan de dioses y ancestros, denominados katchinas, que regresan periódicamente a visitar la aldea para bailar o castigar o recompensar a los niños, sin que éstos reconozcan a sus familiares en los disfraces. Lévi Straus refiere que no es solo para regular el comportamiento de los niños sino que las katchinas son almas de niños indígenas, trágicamente ahogados en un río en la época de las migraciones ancestrales. Son a la vez “prueba de muerte y testimonio de la vida después de la muerte”.  Una vez establecidos en la aldea, el mito cuenta que  los dioses venían todos los años a llevarse niños y los adultos desesperados pactaron con ellos en que se queden en el más allá a cambio de   representarlos cada año can máscaras y danzas. Si los niños son excluidos del misterio de las katchina no es solamente para intimidarlos, es realmente porque ellos mismos son katchina.
 Vemos que al igual que PN, detrás de la oposición niños adultos, queda en evidencia la oposición entre vivos y muertos. Son modos de tramitar la relación con la muerte. En tanto alimentan la ilusión en los niños de que los regalos vienen de una divinidad, aportan una prueba al secreto movimiento que incita a los adultos a ofrecerlos al más allá  con el pretexto de regalárselos a los niños. “Por este medio los regalos de Navidad son un verdadero sacrificio a la dulzura de vivir, la cual consiste ante todo en no morir”.




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miércoles, 19 de diciembre de 2018

"La angustia en nuestra época" - diciembre 2018

I N S T I T U T O   O S C A R   M A S O T T A 2
D e l e g a c i ó n   R í o   G a l l e g o s


"La Angustia en nuestra época"

(Texto a publicado en el diario La Opinión Austral, diciembre de 2018)


Psp. Sandra Guiguet  y Lic. Araceli Navarro. Miembros de la Delegación Río Gallegos del I.O.M.2 y de la A.B.A.P.

El pasado 24 de noviembre del 2018, el psicoanalista Marcelo Marotta (Psicoanalista, director del CID de Bahía Blanca del IOM2 y docente) brindó una conferencia sobre: Institución, síntoma y angustia en las instituciones de salud en el marco del Seminario de Estudios Clínicos 2018: “Angustia y trasferencia en la práctica psicoanalítica” propuesto por la Delegación Río Gallegos del IOM2.
Se interroga si la angustia en nuestra época es diferente a la angustia que describió Freud en su época, y la redefinición de la angustia freudiana operada por Lacan. Las palabras de Marotta al respecto fueron esclarecedoras expresando que el progreso de las investigaciones científicas de la época se encuentra estrechamente ligadas a la angustia, es decir, el proceso de la ciencia hoy también produce angustia. Asimismo, recalco que las tecno-ciencias con los nuevos aparatos permiten diagnosticar enfermedades de manera muy temprana, como otro aspecto a destacar.
La angustia es un apronte, es un prepararse a lo que podrá ser la descarga del acto, es la huida o el ataque, dice Freud. Así podría decirse que el hombre se protege del horror mediante la angustia, es esa señal de alarma que le permitirá al sujeto hacer algo.
La posición como practicantes del psicoanálisis es acompañar al sujeto que transite y atraviese la angustia de la mejor manera. No podemos hablar de modos, pero sí de fuentes de angustia. El sujeto parece tener que adaptarse no solo a las condiciones que impone la irrupción de la ciencia en el mundo, sino también a los productos de tecno-ciencia a los cuales estamos todos sometidos y beneficiados.
Nuestra época se haya dominada por la combinación del discurso de la ciencia y del capitalismo, esta combinación ha determinado nuevos modos de vínculos, reestructurando la experiencia humana a modo diferente en la que se desplegaba tradicionalmente. Hay un ideal consumista que intenta convencer al sujeto que todo lo que desea lo puede lograr con su mérito individual, propiciando una adoración tecnológica que se sostiene en la publicidad. Además del intento de homogeneización, este ideal obliga y empuja a conseguir siempre un objeto más, con el que se promete la obtención de un goce. Al referirnos a modos de goce que están determinados por ciertos objetos: “Gadget” en Psicoanálisis aludimos a “estilos de vida”
La angustia de nuestra época se vincula al culto por lo nuevo. Lo nuevo es solo nuevo en el minuto presente luego de este, muere la novedad del objeto. ¿es el sujeto que no quiere ser obsoleto?.
Este modo de angustia de hoy tiene dos perspectivas: Por un lado la presencia de una tensión superyoica que no permite disfrutar de que uno tiene y por otro lado ese gusto por lo nuevo que hace que el objeto se vuelva obsoleto al poco tiempo, generando las nuevas formas del síntoma que es la compulsión a comprar como defensa contra la angustia.
 En la cultura siempre esta lo falsamente nuevo de la novedad mercantil, finalmente todo se trata de lo mismo, lo nuevo son solo vestimentas por eso decimos que hay distintas fuentes de la angustia, pero la angustia siempre es la misma.
El capitalismo produce desechos, que terminan siendo los magníficos objetos de consumo que producimos y la decadencia de toda novedad puebla el mundo de objetos que hay que remplazar. Se puede pensar al movimiento ecologista como respuesta para que el mundo no se convierta en un vasto desecho, el fantasma del progreso intenta velar el “no saber” qué hacer con estos.
Por otro lado, el psicoanálisis tiene una propuesta para la pregunta ¿Qué hacer con nuestros desechos a nivel subjetivo, con eso que no funciona?
El “desecho” a nivel subjetivo se trata en un análisis y el  fin de análisis pensado como un saldo de saber, saber hacer con eso obsoleto que se repite en el sujeto a modo de goce, hablando en términos Lacanianos.
En el psicoanálisis propone tratar el caso por caso. El psicoanalista como dice Eric Laurent es un psicoanalista ciudadano reconociendo los significantes que se imponen en la época. El psicoanálisis parte del fracaso, el fracaso es su causa, es decir, de cada falla hace una causa que lo empuje. El fracaso o la falla hay que sostenerla para percibir el momento de decir algo no de ella, sino a partir de ella por lo tanto no tenemos que obturarla.
La escucha analítica permite no aplacar la angustia que el paciente trae, sino acompañar a atravesarla de modo que el sujeto encuentre una solución que sea la suya singular expresada desde el hallazgo de un acto resolutorio. La angustia es siempre un pasaje que hay que atravesar antes del acto resolutorio.
Refiere también como las clasificaciones diagnósticas actuales han sustituido el concepto de angustia por el de ansiedad y en su forma extrema por el ataque de pánico. Dichos tratamientos apuntan a la universalización de los sujetos, pero el psicoanálisis Lacaniano propone un tratamiento que apunta a la singularidad del sujeto atendiendo lo que caracteriza la particularidad de su modo de goce, ya que es lo que efectivamente le da el toque singular a cada uno.
La angustia de nuestra época despojada de su nueva vestimenta es la misma angustia de ayer y también la de mañana que Freud definió como: la reacción del yo que funciona como una señal ante el peligro, y Lacan lo tomo como la señal para que el sujeto quede advertido de un deseo que concierne al ser mismo que puede expresarse en la pregunta: ¿Qué soy yo ante el deseo del otro?. No cabe duda que pueden aparecer nuevas formas ofrecidas por la cultura actual que promueven una situación de angustia.


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miércoles, 5 de diciembre de 2018

"Cuerpos agitados" - Diciembre 2018

I N S T I T U T O   O S C A R   M A S O T T A 2
D e l e g a c i ó n   R í o   G a l l e g o s


"Cuerpos agitados"

(Texto a publicado en el diario La Opinión Austral, diciembre de 2018)

Autor: 
Lic. Cintya González (Co-responsable de la Delegación Río Gallegos del I.O.M.2 y 
Miembro de la A.B.A.P.) – Lic. Natalia Pelizzetti (Miembro del IOM2 y Presidente de la ABAP)

Las personas, en estos tiempos, llegan a los consultorios afectados por todo tipo de malestares, sin asociación  alguna entre lo padecido y lo acontecido.
Nos interrogamos por la agitación del cuerpo en consonancia con las exigencias de la época, vemos la aceleración en el transcurrir cotidiano, el empuje al éxito y al consumo de productos, el exceso de trabajo, la irritabilidad, intolerancia e individualismo que trae aparejado consecuencias en las relaciones sociales, en la convivencia con el otro. ¿A qué nos referimos con agitación? A estados de nerviosismo, exaltación, hiperactividad, tensión, sensación de inquietud.
De las sensaciones de nuestro cuerpo cada uno hace una interpretación a través de palabras y eso permite poder darle un sentido a lo que uno siente, y así hay un registro de las propias vivencias.
La palabra en su dimensión simbólica, en nuestra época está en decadencia, el sentido que le damos a lo que nos pasa es cada vez más escaso, hay menos lugar a la búsqueda de un sentido, de interrogarnos. Esto tiene consecuencias en las manifestaciones psicopatológicas, el aumento de los ataques de pánico, la hiperactividad. Hay menor registro de las señales corporales, no hay lugar al malestar, y vemos el incremento de personas que sufren desde contracturas, hasta  ACV, infartos, hemorragias digestivas, fibromialgias, otras.
Como uno de los ejemplos en el ámbito “psi” de manifestación de malestar actual se encuentra el ya muy conocido “ataque de pánico” cuya evidencia es la ausencia máxima de sentido: de pronto algo surge que desespera al sujeto, llevándolo hasta la máxima sensación de vértigo, pero cuando se intenta precisar que fue lo que pasó, allí no ocurrió nada, o lo que ocurrió no tienen ningún sentido, no hay sentido que pueda evitar o explicar lo que allí ha sucedido. No hay palabra que nombre, que apacigüe, lo que acontece.
Para aportar otro ejemplo de lo expuesto citamos una alusión que se repite entre las personas adictas o  que establecen una relación problemática con alguna sustancia, especialmente al alcohol: “el cuerpo me pide”. ¿Cómo es que el cuerpo puede pedir algo, en este caso alcohol?, ¿ante que situaciones ocurre esto?
El hábito toxicómano, el de consumir,  está dirigido al cuerpo directamente, a generar efectos en el organismo. “cuando discuto con mi familia, me siento mal y me dan ganas de tomar” dice un paciente en recuperación, parece que ante episodios de frustración y conflicto surge el impulso de tomar, anestesiando el cuerpo a través del uso del alcohol,  no habiendo nada del orden del pensamiento que intervenga a fin de limitar o evitar tal impulso.
  Se puede observar  un funcionamiento donde el cuerpo está separado de la psiquis y no puede ser mediatizado por la palabra de modo tal que ese cuerpo no es apropiado sintiéndolo como ajeno, como si la cabeza fuera para un lado y el cuerpo para otro sin conexión alguna. Esto permite desimplicarse, o sea no responsabilizarse de los efectos de sus actos ni sus dichos obturando la posibilidad de preguntarse por el deseo y de asumir el peso de las decisiones.
Vemos que la idea de unidad del cuerpo a quedado atrás y lo que está en marcha es más una ajenidad del cuerpo, y a la par, la búsqueda de un alivio inmediato, instantáneo, fuera del sujeto, en las drogas, el alcohol, medicación, etc…. ¿cómo obtener un dominio de nuestro cuerpo?. Para ello, primero hay que apropiárselo. De ahí que uno podría detenerse y tener un límite, ya que sabemos que toda acción humana está comandada por una satisfacción. En este sentido todo puede convertirse en adictivo.
Para pensar al respecto del uso de alcohol  vemos que hay un placer en juego y es difícil definir  el límite  e interrogarnos ¿hasta dónde el daño que alguien se hace, bebiendo en exceso,  afecta a los demás, y afecta al orden público?
Si el cuerpo es entendido como totalmente privado cada uno podría decidir qué hacer…si lo entendemos como público, el tema es más difícil de conciliar porque da lugar a la intervención de instituciones sanitarias, judiciales, etc.,  cuyos actores intervinientes comienzan a tomar decisiones sobre la vida de un sujeto.
De acuerdo con los desarrollos del psicoanálisis cabe aclarar que el cuerpo  es una noción que cada uno construye y es  la sede de la satisfacción. Puede pensarse al cuerpo como una caja de resonancia como  efecto del lenguaje, registrando por un lado cómo nos llegan algunos dichos, como las palabras nos tocan y  también reconociendo como se obtiene satisfacción, pensemos como con los piropos.
La idea de cuerpo como caja de resonancia fundamenta la existencia de espacios analíticos que generen la posibilidad de ligar el cuerpo con la mente y posibilitar cambios subjetivos en cada uno de nosotros.

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miércoles, 14 de noviembre de 2018

"La conversación, antídoto frente al malestar" - Noviembre 2018

I N S T I T U T O   O S C A R   M A S O T T A 2
D e l e g a c i ó n   R í o   G a l l e g o s


"La conversación, antídoto frente al malestar"

(Texto a publicado en el diario La Opinión Austral, el día 14 de noviembre de 2018)

Autor: Lic. Mariana Filippo. Analista miembro de la EOL y AMP. 
Miembro directivo del IOM2 Delegación Río Gallegos.


“Dar lugar a la pregunta por los padecimientos es un primer paso para la solución, porque denota un interés en saber sobre lo que está ocurriendo y la posibilidad de resolver en ese marco la situación planteada, en el mismo contexto en el que los protagonistas del problema se sienten comprometidos.”

Una amena y dinámica conversación se entabló en el seminario del Instituto Oscar Masotta en la clase titulada: “Institución, síntoma y angustia en el ámbito educativo“. Las docentes locales Sandra Guiguet, Araceli Navarro, y Mariana Filippo, tocaron algunas aristas de los abordajes posibles de las problemáticas que se presentan cotidianamente en las escuelas, en particular,  la secundaria. 

La institución, respuesta ante la angustia.
Recordemos, con Freud, que las instituciones (al igual que la cultura) surgieron en la historia como respuesta ante la angustia. Afecto al que las personas son proclives y si bien las instituciones se erigieron como una defensa frente a ella, no siempre logran regularla. Las escuelas no escapan a esta condición.
Desde que la educación devino obligatoria, la escuela se convirtió en uno de los principales escenarios donde los más variados sufrimientos se manifiestan. Llámese fracaso escolar, problemas de conducta, o de aprendizaje. A la vez que, por la importancia que adquiere la función educativa, es un escenario que puede permitirle al sujeto ser escuchado.

El valor estructurante de la pregunta
En el transcurso de la actividad se planteó la siguiente inquietud: ¿Hay algún beneficio en las instituciones que se interrogan, se detienen a reflexionar acerca de sus dificultades?
Encontramos que dar lugar a la pregunta por los padecimientos es un primer paso para la solución, porque denota un interés en saber sobre lo que está ocurriendo y la posibilidad de resolver en ese marco la situación planteada, en el mismo contexto en el que los protagonistas del problema se sienten comprometidos, implicados.

Complejidad del vínculo educativo

Por eso es importante distinguir los elementos que intervienen en el vínculo educativo y el papel que cumplen (Tizio, H):

  • ·    El agente, el docente, o el enseñante que encarna el saber y se espera de él que esté concernido en su tarea y en su transmisión;
  • ·      El sujeto de la educación, el aprendiente;
  • ·      La oferta educativa, es decir el patrimonio cultural del que el docente se hace agente, vivificándolo, volviéndolo convocante.
A la vez, hay un descompletamiento del docente, quien no sabe todo, ya sea con respecto a cuándo dará el alumno su consentimiento para apropiarse del tesoro cultural que le ofrece, muchas veces nos encontramos con alumnos que se toman más tiempo para hacer el clic ante la propuesta educativa. Tampoco el docente sabe todo del tesoro cultural que trasmite y por lo cual necesitará actualizarse en su oferta educativa, estar causado por ella.

De aquí que sea tan importante el papel de la pregunta pues es estructurante: A la vez que delimita el campo en el que se despliega un problema, indica que no se sabe todo. Y la interrogación -si tiene lugar en la institución – podrá ser tratada y resuelta. A veces, requiere de la participación de un tercero que posibilite la escucha, función que puede ser cumplida por los miembros del Departamento de Orientación de los colegios secundarios.

La conversación frente a los imposibles

La tarea de educar, al igual que gobernar y psicoanalizar, son denominadas por Freud como tareas imposibles, pues no se pueden totalizar o concretar completamente. Por ejemplo, no todos aprenderán de la misma manera, ni cumplirán satisfactoriamente con los objetivos esperados en la planificación del profesor. La salida que propone J A Miller es la conversación, orientada por las preguntas, que sería una suerte de asociación libre colectivizada, en la que las palabras circulan y no sabemos de entrada cómo culminará. Pero le da una nueva oportunidad a la elaboración de saber, vuelve recíproca la suposición de saber, es decir, que se lo atribuye a los pares y es la vía para reinventar la autoridad en las instituciones, desde adentro y no desde recetas listas para usar, hechas en otro lugar. Y de esa manera, se evitan al menos dos cosas:

  • ·       un bla bla bla del que nadie se hace responsable y 
  • ·       cronificar la queja y la impotencia, asumiendo la parte que le toca a cada cual.  
A decir verdad, intentando elucidar los resortes del malestar en las instituciones y sus posibles tratamientos, la clase se convirtió en una gran conversación!  




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miércoles, 24 de octubre de 2018

"Prefiero la existencia a la extincion"(Sigmund Frued) - Octubre 2018

I N S T I T U T O   O S C A R   M A S O T T A 2
D e l e g a c i ó n   R í o   G a l l e g o s


"Prefiero la existencia a la extincion"
(Sigmund Frued)


(Texto a publicado en el diario La Opinión Austral, 24 de octubre de 2018)

Autor: Lic. Natalia Pelizzetti,( Miembro del IOM2 y Presidente de la ABAP)  
Lic. Cintya González.(Co-responsable del IOM2 – miembro de la ABAP).


 Publicamos a continuación fragmentos de una preciosa entrevista, concedida al periodista George Sylvester Viereck en 1926 en la casa de Sigmund Freud en los Alpes suizos, titulada: "El valor de la vida".

S. Freud: “Setenta años me enseñaron a aceptar la vida con serena humildad”.
Quien habla es el profesor Sigmund Freud, el gran explorador del alma. Los pocos años transcurridos entre mi última visita y la actual, multiplicaron las arrugas de su frente. Intensificaron la palidez de sabio. Su rostro estaba tenso, como si sintiese dolor. Su mente estaba alerta, su espíritu firme, su cortesía impecable como siempre, pero un ligero impedimento en su habla me perturbó. Parece que un tumor maligno en el maxilar superior tuvo que ser operado. Desde entonces Freud usa una prótesis, lo cual es una constante irritación para él.
S. Freud: “Detesto mi maxilar mecánico, porque la lucha con este aparato me consume mucha energía preciosa. Pero prefiero esto a no tener ningún maxilar. Aún así prefiero la existencia a la extinción. Tal vez los dioses sean gentiles con nosotros, tornándonos la vida más desagradable a medida que envejecemos. Por fin, la muerte nos parece menos intolerable que los fardos que cargamos”. S. Freud se rehúsa a admitir que el destino le reserva algo especial.
S. Freud: “¿Por qué (dice calmamente) debería yo esperar un tratamiento especial? La vejez, con sus arrugas, llega para todos. Yo no me rebelo contra el orden universal. Finalmente, después de setenta años, tuve lo bastante para comer. Aprecié muchas cosas -en compañía de mi mujer, mis hijos- el calor del sol. Observé las plantas que crecen en primavera. De vez en cuando tuve una mano amiga para apretar. En otra ocasión encontré un ser humano que casi me comprendió. ¿Qué más puedo querer?”
G S Viereck: Usted tiene una fama. Su obra prima influye en la literatura de cada país. Los hombres miran la vida y a sí mismos con otros ojos, por causa suya.
S. Freud: …”La fama llega cuando morimos y, francamente, lo que ven después no me interesa. No aspiro a la gloria póstuma. Mi virtud no es la modestia”.
George S Viereck: ¿No significa nada el hecho de que su nombre va a perdurar?
S. Freud: “Absolutamente nada, es lo mismo que perdure o que nada sea cierto. Estoy más bien preocupado por el destino de mis hijos. Espero que sus vidas no sean difíciles. No puedo ayudarlos mucho. La guerra prácticamente liquidó mis posesiones, lo que había adquirido durante mi vida. Pero me puedo dar por satisfecho. El trabajo es mi fortuna.” (Estábamos subiendo y descendiendo una pequeña elevación de tierra en el jardín de su casa. Freud acarició tiernamente un arbusto que florecía). “Estoy mucho más interesado en este capullo que de lo que me pueda acontecer después de estar muerto”.
G S Viereck: ¿Entonces usted es, al final, un profundo pesimista?
S. Freud: …”El impulso de vida o el impulso de muerte habitan lado a lado dentro nuestro. La muerte es la compañera del Amor. Ellos juntos rigen el mundo. Esto es lo que dice mi libro "Más allá del principio del placer". En el comienzo del psicoanálisis se suponía que el Amor tenía toda la importancia. Ahora sabemos que la Muerte es igualmente importante. Biológicamente, todo ser vivo, no importa cuán intensamente la vida arda dentro de él, ansía el Nirvana, la cesación de la "fiebre llamada vivir"… el objetivo último de la vida es la propia extinción”.
G.S. Viereck: A veces imagino si no seríamos más felices si supiésemos menos de los procesos que dan forma a nuestros pensamientos y emociones. El psicoanálisis le roba a la vida su último encanto, al relacionar cada sentimiento a su original grupo de complejos. No nos volvemos más alegres descubriendo que todos abrigamos al criminal o al animal.
Antes que usted inventase el psicoanálisis, no sabíamos que nuestra personalidad es dominada por una hueste beligerante de complejos cuestionables. El psicoanálisis vuelve a la vida como un rompecabezas complicado.
S. Freud: “De ninguna manera. El análisis nos enseña apenas lo que podemos soportar, pero también lo que podemos evitar…El psicoanálisis vuelve a la vida más simple. Adquirimos una nueva síntesis después del análisis. El psicoanálisis reordena el enmarañado de impulsos dispersos, procura enrollarlos en torno a su carretel. O, modificando la metáfora, el psicoanálisis suministra el hilo que conduce a la persona fuera del laberinto de su propio inconsciente. El psicoanálisis por lo menos, jamás cierra la puerta a una nueva verdad”.
"No me haga parecer un pesimista -dice Freud, al finalizar la entrevista, después de un apretón de manos. Yo no tengo desprecio por el mundo. ¡No, yo no soy un pesimista, en tanto tenga a mis hijos, mi mujer y mis flores!. No soy infeliz, al menos no más infeliz que otros".

Bibliografía: Blog EOL conexiones. Publicación 7/5/18 - George Sylvester Viereck, periodista del "Journal of Psichology" año 1926 publicada en N.York en 1957. (*) Se publicó por primera vez en el volumen de "Psychoanalysis and the Fut", en New York en 1957 . Traducción al castellano, Miguel Angel Arce. Publicada en 2006 en http://www.revistavirtualia.com/articulos/610/entrevistas/el-valor-de-la-vida

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lunes, 22 de octubre de 2018

Boletín Finisterre N°36 - 2018

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Tenemos el agrado de anuncia la publicación del nuevo número del Boletín Finisterre, el cual comparte no sólo el nombre sino el esritu de este blog.
En él se encontrarán diversos artículos de divulgación psicoanalítica, cuyos autores son miembros de la Delegación e invitados afines a la causa psicoanalítica, que aportan a la excelencia de nuestros debates actuales.



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miércoles, 10 de octubre de 2018

"La escuela y el desafío de la inclusión educativa" - octubre 2018

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"La escuela y el desafío de la inclusión educativa"

(Texto a publicado en el diario La Opinión Austral, el día 10 de octubre de 2018)

Autor: Psp. Sandra Guiguet; Lic. Araceli Navarro.
Miembro de la Delegación Río Gallegos del I.O.M.2 y de la A.B.A.P.

Desde la nueva ley de educación 26.206 que implementa la obligatoriedad de la escuela secundaria hay un llamado a la inclusión. Pero el mismo se presenta como un universal bajo el lema: educación para todos y que nadie quede afuera de las escuelas. En todo discurso se procura una homogeneización, todos iguales sin excepción. E inclusive, muchas veces, la ciencia redobla la apuesta ya que, en esta actualidad reinante, establece que todo lo que no entra en la categoría de lo universal, de la norma, es rechazado al punto a veces, de nombrarlo como un trastorno, para lo cual la industria farmacológica ofrece  su correspondiente medicación.
En su discurso, la escuela vehiculiza una demanda, siempre se espera algo del niño y el adolescente: que siga las consignas, que estudie, que respete las pautas de convivencia, etc. Pero es una demanda que necesita del consentimiento del alumno lo que llevará un tiempo, que el docente no podrá controlar, es decir, no sabrá a ciencia cierta cuándo éste dará su consentimiento.
Entonces, la escuela es un lugar que está regulado, allí no se puede hacer cualquier cosa, lo que pone en evidencia la importancia de la ley en el discurso social, en tanto regulación y orientación necesarias para el sujeto.
La educación es una oferta, que aspira a crear consentimiento que se da en la medida que existe la posibilidad de velar, de mostrar, de entretejer sus marcas en esa oferta y eso es lo que el docente deberá promover. Para que un sujeto aprenda, es necesario que el Otro este allí, con su interés motivado causado, si no es así por más que tenga el curriculum ideal es letra muerta. Si se pudiera hablar del deseo del educador es lo contrario a homogeneizar es la atención a lo particular de cada alumno, a los avatares de su hacer con la oferta educativa: como la toma, la recrea, la transforma, la rechaza… que lo aloje haciendo uso de la transferencia, que se le atribuya un saber ya que sin esto no hay vínculo educativo. El docente se sirve de la transferencia, la utiliza para hacer pasar su mensaje, para transmitir su enseñanza.
Las instituciones educativas funcionan en esta tensión entre, aquello que es el cimiento de la escuela, la regulación, la renuncia, la interdicción, y el “cada uno” de los alumnos, con sus diferentes respuestas. Por eso siempre es importante señalar, en este punto, “lo imposible” en juego en esta relación, algo siempre se escapa.
Por otro lado tenemos que el vínculo educativo al igual que todos los vínculos entre las personas, es algo que se crea porque no traemos al nacer un saber sobre como relacionarnos con los otros.
En esa vía, las instituciones son reguladoras de los lazos y en eso tiene un papel preponderante la institución educativa con sus ideales, normas y reglas, que se propone como un orden establecido universalmente. Frente a esto no podemos descuidar que el sujeto pone en juego su singularidad a través de una trama de identificaciones y desde un modo de satisfacción particular.
Este modo de estar en el mundo de cada quien, se pone en juego, en la manera de presentación de cada sujeto; en su modo de hacer lazo social con otros, y también en el modo que cada sujeto responde ante aquello que representa un orden establecido, por ejemplo la institución educativa.
¿Cómo pensar la singularidad, la permanencia de esos niños y jóvenes con un singular modo de estar en la vida, que no entran en el modo universal que se intenta imprimir desde institución escolar?
Nos encontramos con que las crisis de las instituciones hace que se desdibujen sus límites, respecto a ello Hebe Tizio (2003) expone: “lo interior y lo exterior se han vuelto indiscernibles, se ha perdido su especificidad. La pérdida de lo especifico de los discursos afecta a todas las instituciones, pero si en el caso de la educación, esta pierde su relación con el saber, con la cultura, lo que queda no es educación sino control social, segregación”
Si la institución escolar experimenta actualmente una crisis en su relación con el saber y no hay una oferta educativa, quedaría controlar ¿controlar qué? El modo de goce singular los estilos de vida ¿Segregar qué? El modo de estar en la vida que no entra en el modo universal supuesto. Y siguiendo en esta línea, podríamos entonces vislumbrar rápidamente cómo los síntomas son leídos como trastorno. ¿Trastornos que habrían de acallarse? El psicoanálisis más bien los invitaría a hablar.
Respecto a la singularidad, el modo singular de cada uno, aquello que hace a lo más propio, la diferencia, entonces, aparece como imposible de ser incluida y puede observarse bajo una lectura de ser aquello que no funciona, que no llega, que le falta para…, es decir, como aquello que no completa, que no logra el “para todos, lo mismo”. El psicoanálisis propone leer eso que no funciona, como un síntoma a abrir, a interrogar, a desplegarse en sus propios tiempos y significaciones.
Incluir la singularidad para que el sujeto pueda insertarse en la ley de grupo como, modo posible de humanizar el lazo.
Por ello la importancia de la tarea educadora, como la búsqueda y la apertura de lugares de conversación, con otros discursos que alojan niños y adolescentes; para producir un paso, algo nuevo en el saber, como un modo de tratar lo imposible, que produce un llamado, un empuje a conversar, a preguntar, a intercambiar con otros. Teniendo en cuenta que el resultado que se alcance nunca resultara completamente satisfactorio al decir de Freud en su enunciación de las tres profesiones imposibles: gobernar, educar y psicoanalizar.



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