I N S T I T U T O O S C A R M A S O T T A 2
D e l e g a c i ó n R í o G a l l e g o s
LA ÉPOCA Y EL CONSUMO HOMOGÉNEO
(Texto
publicado en el diario La Opinión Austral, el día 02 de Septiembre de 2015)
Autor: Lic. Ariel San Román
(Responsable Local de la Delegación Río Gallegos del I.O.M.2)
Siguiendo a Eric Laurent (“El revés
del trauma”, en Virtualia nº06, Revista digital de la E.O.L.,
2000), la época contemporánea se caracteriza por la imposición de
la Ciencia en todos nuestros ámbitos de existencia, lo que no deja
de tener consecuencias relevantes para el campo de la subjetividad
actual. Uno de ellas es el Cientificismo, que es la reducción de
todo saber al discurso de la Ciencia. Todo saber debe ser objetivado,
clasificado y cuantificado (medible). Este empuje hace existir la
ilusión de -lo que este autor denomina- una “causalidad
programada”: todo es concebible bajo una proyección a futura
absolutamente calculable. Todo lo que escapa a esa programación -que
rehuye de lo esperable- es experimentado como un escándalo, como la
irrupción de algo que adquiere cualidad de traumático y falto de
sentido (“¿Cómo pudo haber salido nuestra hija anoréxica, si le
dimos todos los objetos que nos ofrece la tecnología, aún sin que
ella nos lo pida?”). O peor, que inmediatamente es tratado como
algo que debe ser rechazado, pensado como un trastorno o
disfuncionamiento (“Nuestra familia hizo las cosas bien, si nuestro
hijo es adicto es por culpa de sus amigos...”).
Si la Ciencia programa la subjetividad
de la sociedad, dentro de esta lógica no hay lugar para la
particularidad. Todos debemos tener una subjetividad homogénea y
debemos llevar nuestra existencia tal como se lo espera de nosotros.
El sujeto de esta época, donde la
Ciencia nos ofrece todos lo que vendría a completarnos (véase
detenidamente qué prometen las publicidades que nos acosan allí
donde vamos), se encuentra compelido -y demandado- a una búsqueda de
aquellos bienes que le garanticen la felicidad. Esta búsqueda, que
puede llegar a alcanzar un